No todo fue perfecto

Me llama una amiga y me cuenta que ha conocido el hombre de su vida:
- ¡Nena, nena, nena! Te tengo que contar. ¿Recuerdas la entrevista con el hombre aquel de la fundación, el que me contó mi asistente que era de lo más guapo?
- Si. ¿Qué pasó? ¿Está más feo que un dolor de oído?
- Muchacha no. Todo lo contrario, el tipo esta buenísimo.
- Ah, mira que bien.
- Pues déjame contarte. El tipo me llama y me pide que nos encontremos en Star Buck. Sabrás que fui regia, dando cara, pelo y cadera.
- Me imagino, bien tú.
- ¡Exacto! Bueno que como ya me habían dicho que el tipo era un Adonis pues me dije a mi misma; “Date tu lugar, que este tipo está acostumbrao’ a que las mujeres se babeen por él. Disimula, que no se te note, aquí la diva eres tú.”
- ¿Se lo creyó?
- Se lo estaba creyendo pero ni te imaginas lo que pasó. Deja que te cuente.
- Llega el hombre. Daritza, un papisongo pero de “magazine”, una cosa de no creerse. Un hombre altísimo, joven, de hecho, más joven que yo, súper chévere, amable, educado, con sentido del humor.
- ¿Es puertorriqueño?
- No. Pues llego en “shorts”… ¡Que muslos, que piernas! Bueno, el tipo va al “Gym”.
- O sea, es un bombón.
- Esta forrao’ de chavos. Imaginate como no encuentra que hacer con su dinero tiene una fundación de ayuda a los necesitados.
- ¡Wow! Casi perfecto el tipo ¿no?
- Carajo nena déjame terminar. Tiene una hija, de hecho la está criando. ¡Ah! Y va a la iglesia.
- ¡Que viva la clonación! Quiero uno.
- Pues nada nena, que quedamos en trabajar el proyecto juntos, el tipo es súper chulísimo, guapísimo y con mucho dinero.
- Y aparte imagino que buen padre y dado a la labor social…
- Pero claro amiga. Si yo aún no concibo la idea de que un tipo con todos esos atributos y recursos se interese por los más necesitados.
- Te digo, es como si fuera perfecto.
- Bueno amiga, no todo fue perfecto…
- ¿Qué pasó?
- ¡Ay chica! Todavía me muero de la vergüenza.
- ¿Queeeeé?
- Pues la conversación fue amena, todo bien y yo, ya sabes, fingiendo indiferencia y me repetía a mi misma; “la diva soy yo”.
- Avanza y dime… ¿qué paso?
- Pues que me despedí con propiedad, todo muy profesional, nada de criollismos, que si besito y abracito.
- Todo muy formal. ¿Entonces?
- ¡Ay Daritza!
- ¡Carajo dime!
- Que el tipo me pide un bolígrafo para escribir una dirección y yo muy fina y elegante…
- Si, me imagino. Bien come mierda.
- Exacto, tú me conoces.
- ¿Entonces?
- ¡Ay dio’ Ay dio’! Que cuando fui a sacar el bolígrafo del revolú que tengo en la cartera, adivina qué se vino enredado con to’ y bolígrafo…
- ¿Qué?
- ¡Ay nena! Un “Panty Shield”
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