Te Juro Que Estoy Bien
Hoy desperté un poco más tarde, porque la voz sin rostro que lleva tres semanas despertándome para darme los buenos días y saber qué cosas soñé, hoy no llamó. Creo que después de la conversación de anoche, decidió que tal vez sea mejor que Daritza siga dependiendo de la chichara estridente del reloj despertador. PERO YO ESTOY BIEN.No tuve tiempo de poner el calentador, así que apreté los ojos, trinqué el cuerpo y proferí una mala palabra mientras el agua helada de la ducha caía en forma de lluvia sobre mi hermosa figura boteriana. PERO YO ESTOY BIEN.
Quedé atrapada más de 15 minutos en el tapón que provocó un camión de cemento justo en la esquina de la Del Parque con Ponce De León. PERO YO ESTOY BIEN. 

Hablando por celular mientras conduzco a toda velocidad porque venía tarde para el trabajo llegué hasta el semáforo del Ritz Carlton. Tuve que “colgar” la llamada porque reaccioné al hecho de que llevo tres días trabajando en el Embassy Suites” que está en dirección contraria porque jamás me percaté de que me había pasado de la entrada. PERO YO ESTOY BIEN.
Mientras me estacionaba me llama mi hermana desde Miami para decirme que me llama a esa hora porque está a punto de entrar a su nuevo trabajo y no estará disponible durante todo el día para saber si le había conseguido un número de fax que mi madre le estaba diligenciando y que por la falta de señal en el campo, yo me comprometí a facilitarle. Así que muy a mi pesar le confesé que no había tenido tiempo durante la mañana pero que tan pronto me estabilizara haría la gestión y le devolvería la llamada. Quedé mal con ella. PERO YO ESTOY BIEN.

Mientras me estacionaba me llama mi hermana desde Miami para decirme que me llama a esa hora porque está a punto de entrar a su nuevo trabajo y no estará disponible durante todo el día para saber si le había conseguido un número de fax que mi madre le estaba diligenciando y que por la falta de señal en el campo, yo me comprometí a facilitarle. Así que muy a mi pesar le confesé que no había tenido tiempo durante la mañana pero que tan pronto me estabilizara haría la gestión y le devolvería la llamada. Quedé mal con ella. PERO YO ESTOY BIEN.
Me acomodé la ropa y el cabello, así motetes en mano, espalda derecha y a paso firme entre al hotel y cuando me disponía a entrar al área del casino, me percato de que casi no había iluminación. Cuando los empleados de seguridad y uno de los “Slots Attendants” me saludan, les pregunto muy seria que desde cuando se había ido la luz. Ellos se miraron unos a otros y un tanto perplejos me miran en un común acuerdo. Sus caras de turbación total enfocadas en la mía como a esperas de una reacción racional de mi parte me obligaron a un análisis rápido de la situación. Entonces caí en cuenta… traía las gafas de sol puestas. Les contesté los buenos días, les pedí que no me hicieran caso e intentando rescatar la dignidad en cada paso me dirigí a mi escritorio. PERO YO ESTOY BIEN. 
Cuando llegué al escritorio encontré un sobre manila sellado que decía; “Inspector”. Emocionada exclamé; “Que chévere este debe de ser mi bono”. Y la que pasa la aspiradora me dice; “Inspectora, disculpe, pero creo que esa es la información de la banca y del equipo de juego.” Decidí terminar de sentarme. PERO YO ESTOY BIEN.
A los pocos minutos contesto mi celular y era la voz sin rostro. Dice que su sueño esta vez fue más pesado que el mío, que cómo iba mi día. Entonces le dije que estaba todo bien. Me pidió que le contara y le conté. Cuando estoy muerta de la risa, tipo pavera con el teléfono en la oreja llega el portero a preguntarme si ya pueden abrir el casino, de repente el celular que aparentemente había cortado la comunicación salió timbrando y el portero un poco azorado pensando que yo hablaba sola pregunto con un tono entre preocupación y compasión; “Inspectora usted está bien?” Y yo contesté en un intento de convencimiento mutuo; “Si, te juro que estoy bien”.

Cuando llegué al escritorio encontré un sobre manila sellado que decía; “Inspector”. Emocionada exclamé; “Que chévere este debe de ser mi bono”. Y la que pasa la aspiradora me dice; “Inspectora, disculpe, pero creo que esa es la información de la banca y del equipo de juego.” Decidí terminar de sentarme. PERO YO ESTOY BIEN.
A los pocos minutos contesto mi celular y era la voz sin rostro. Dice que su sueño esta vez fue más pesado que el mío, que cómo iba mi día. Entonces le dije que estaba todo bien. Me pidió que le contara y le conté. Cuando estoy muerta de la risa, tipo pavera con el teléfono en la oreja llega el portero a preguntarme si ya pueden abrir el casino, de repente el celular que aparentemente había cortado la comunicación salió timbrando y el portero un poco azorado pensando que yo hablaba sola pregunto con un tono entre preocupación y compasión; “Inspectora usted está bien?” Y yo contesté en un intento de convencimiento mutuo; “Si, te juro que estoy bien”.
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